
PARISA KUAN YIN
URUGUAY
Un templo es un espacio en nuestro corazón,
no para esconder lo que nos pasa,
sino donde poder mirarlo de frente,
con atención y cuidado...

Enseñanzas del Venerable Thanissaro Bhikkhu
Econtrarán aquí traducciones de sus enseñanzas en su monasterio Wat Metta en California. Y también traducciones de algunas de sus instrucciones cortas de meditación de la mañana.
Pureza de Corazón
Durante mis primeras semanas con mi maestro, Ajaan Fuang, empecé a darme cuenta de que tenía poderes psíquicos. Nunca hizo alarde de ellos, pero yo, gradualmente, empecé a detectar que podía leer mi mente y anticipar eventos futuros. Me sentí intrigado: ¿Qué otra cosa sabía él? ¿Cómo es que lo sabía? Debió haber detectado hacia donde iban mis pensamientos, porque una tarde me advirtió amablemente: "Sabes," me dijo, "que todo a lo que apunta nuestra práctica es a la pureza de corazón. Todo lo demás no son más que juegos." Esa sola frase —pureza de corazón— me intrigó mucho. Resonaba profundamente dentro mío. Si bien yo estaba extremadamente desilusionado con el Cristianismo, seguía valorando la máxima de Kierkegaard: Pureza de corazón es querer una cosa. No estaba de acuerdo con Kierkegaard sobre lo que "una cosa" era, pero sí estaba de acuerdo con que la pureza de corazón era el tesoro más importante en la vida. Y he aquí que Ajaan Fuang me ofrecía enseñarme cómo desarrollarla. Esa es una de las razones por las que me quedé junto a él hasta que murió. Básicamente su definición de pureza de corazón era bastante simple: una felicidad que nunca va a dañar a nadie. Pero tal felicidad es difícil de encontrar, ya que la felicidad ordinaria requiere que nos alimentemos. Como dice la primera de las Preguntas del Novicio: "¿Qué es uno? Todos los seres subsisten con comida." Así es como el Buddha introdujo el tema de la causalidad a los jóvenes: la primera relación causal no es algo gentil como luz que es reflejada por espejos, o joyas iluminando joyas. Es la alimentación. Nuestros cuerpos necesitan alimento físico para su bienestar. Nuestras mentes necesitan el alimento de los contactos sensoriales placenteros, las intenciones, y la consciencia misma para poder funcionar. Si alguna vez quieren pruebas de que la interconexión no es siempre algo para celebrar, contemplen simplemente cómo los seres en el mundo se comen los unos a los otros, físicamente y emocionalmente. Inter-ser es inter-comer. Tal como Ajaan Suwat, mi segundo maestro, lo dijo una vez, "Si hubiera un dios que pudiese lograr, gracias a que yo me alimento, que todos estuviesen llenos, yo me inclinaría ante ese dios." Pero no es así que funciona la alimentación. Por lo general, incluso personas que están bien intencionadas, pueden no ver como algo dañino el hecho de comer. Estamos tan obligados a comer que nos cegamos ante su impacto más vasto. Nuestro primer placer, después del terror de haber nacido, fue el de conseguir comida. Lo hicimos con los ojos cerrados, y la mayoría de la gente mantiene cerrados sus ojos frente al impacto de la alimentación durante la vida. Pero cuando van a un lugar tranquilo, recluido, y comienzan a examinar su vida, empiezan a ver el enorme problema que implica el simple hecho de mantener el cuerpo y la mente bien alimentados. Ven por un lado el sufrimiento que ustedes crean por el simple hecho de que necesitan alimentarse. Por otro lado ven algo aún más desolador: las emociones que surgen interiormente en ustedes cuando no sienten que su cuerpo y mente están recibiendo suficiente alimento. Se dan cuenta que mientras la fuente de su alimento físico y mental no es fiable, ustedes tampoco son fiables. Ven porqué incluso buenas personas pueden alcanzar un punto donde son capaces de homicidio, engaño, adulterio, o robo. Haber nacido con un cuerpo quiere decir que nacimos con un enorme paquete de necesidades que compelen y que pueden apabullar nuestras mentes. Afortunadamente, los seres humanos tenemos el potencial para civilizar nuestros hábitos alimentarios aprendiendo a destetarnos a nosotros mismos de nuestras pasiones por la comida chatarra de lo visual, lo auditivo, los aromas, etc., buscando en cambio un buen alimento interiormente. Cuando aprendemos a apreciar la dicha que llega con la generosidad, el honor, la compasión, y la confianza, vemos que es mucho más gratificante que el placer que llega de agarrar simplemente lo que podemos para nosotros mismos. Nos damos cuenta que nuestra felicidad no puede ser independiente de la felicidad de otros. Nos podemos dar los unos a los otros nuestras pertenencias, nuestro tiempo, nuestro amor, nuestras personas, y verlo no como una pérdida sino como una mutua ganancia. Desafortunadamente, estas cualidades del corazón están condicionadas, porque dependen de un conjunto de redes de creencias y sentimientos —creencia en la justicia y básica bondad de la naturaleza humana, de sentimientos de confianza y de afección. Cuando esta red se rompe, como sucede tan fácilmente, el corazón puede volverse vicioso. Vemos esto en el divorcio, en familias rotas, y en la sociedad en general. Cuando la seguridad de la fuente de nuestro alimento —la base de nuestro bienestar mental y material— se ve amenazada, las cualidades mentales más refinadas pueden desvanecerse. La gente que cree en la gentileza puede súbitamente ir en busca de revancha. Aquellos que abrazan la no-violencia pueden de repente convocar a la guerra. Y aquellos que gobiernan creando divisiones —haciendo una burla de la compasión, la prudencia y nuestra humanidad en común— encuentran seguidores disponibles para sus agendas de leyes-de-la-jungla. Es por ello que la compasión basada en creencias o sentimientos no es suficiente para garantizar nuestro comportamiento —y la razón por la cual la práctica del entrenamiento de la mente para alcanzar la felicidad no-condicionada no es una cosa egoísta. Si valoran la compasión y tienen confianza, es un imperativo, porque solamente una felicidad no-condicionada puede garantizar la pureza de su comportamiento, independientemente del espacio y del tiempo. Está más allá de toda alteración. Nadie puede amenazar la fuente de su alimento, porque no necesita alimentarse. Incluso cuando apenas vislumbraron esa felicidad, su creencia en la bondad se vuelve inquebrantable. La pureza de corazón es conocer esta sola cosa. Fuente: Bhikkhu, Thanissaro. “Purity of Heart.” dhammatalks.org, 2024. Extraído de https://www.dhammatalks.org/books/PurityOfHeart/Section0004.html. Consultado el 10 de Junio 2024. Traducción personal de Margarita Huber, Julio 2024. Todo error de comprensión o traducción es de mi total responsabilidad, por lo cual me disculpo de antemano.
Humildad & confianza, cualidades y actitud necesarias para meditar
Cuando llegan a la práctica de la meditación, hay dos actitudes que son bastante letales para su práctica, dos extremos. Uno es la creencia de que ustedes tienen ya todo claro antes de llegar, leyeron los libros, conocen todos los conceptos. Esto pone a la mente en una postura en la que no puede aprender. El otro extremo es cuando ustedes creen que no pueden hacer esta práctica. Es un trabajo demasiado grande, demasiado frustrante. Parece ser un camino largo, muy largo: miran la meta, lo que se necesitará para alcanzar esa meta, y no les parece tener el temple que se requiere para llegar allí. Ambas actitudes pueden bloquear su práctica. La actitud ideal es la que combina humildad, el darse cuenta de que van a necesitar aprender, con la confianza de que pueden aprender. Al fin y al cabo, el Buddha mismo tuvo que ser humilde. El tenía algunas nociones preconcebidas sobre lo que sería el camino, las probó, y no le funcionaron. No inventó sencillamente el Dharma y se lo enseñó a la gente porque resultaba lindo. Fue a través del ensayo y del esfuerzo que tuvo que darle forma a su comprensión de lo que funcionaba realmente. Luego, cuando obtuvo resultados, salió y enseñó lo que había aprendido. En cuanto a la confianza, él creía que la vida no tenía sentido de ser vivida excepto que uno hubiese por lo menos tratado de encontrar lo que no muere. Parece haber sido bastante sobre-humano en su determinación, su persistencia, y su empeño, pero estas fueron cualidades que tuvo que desarrollar. Esos eran potenciales que él aún no había actualizado cuando recién empezó. Fue a través de la práctica que se convirtieron realmente en las cualidades del Buddha. Es lo mismo cuando nosotros practicamos. Cuando recién empezamos, no somos capaces de hacer los niveles superiores de la práctica, pero al ir haciendo los niveles básicos nos entrenamos, y nos convertimos en nuevas personas. Nuestras capacidades crecen. Es como empezar la escuela. Si alguien les da un libro de cálculo en primer año, pensarán que nunca van a ser capaces de hacerlos. Pero al estudiar las matemáticas año tras año, cuando al fin llegan a los cálculos, los pueden hacer. Desarrollaron una cierta habilidad, ciertas cualidades de la mente. Así que combinan humildad y confianza. Humildad no quiere decir tener una baja opinión de si mismo, sino que simplemente quiere decir darse cuenta de que tienen mucho para aprender—y que están deseosos de aprender, de mantener los oídos y los ojos bien abiertos. En particular, tendrán que estar abiertos a cómo se sienten las cosas dentro del cuerpo. Esta es un área en la que tendemos a ser bastante ignorantes. Mucho de nuestro conocimiento va por fuera. No tenemos mucho vocabulario para describir cómo sentimos las cosas adentro nuestro. Por eso es que esto tiende a ser un territorio desconocido. Por lo tanto vengan con la actitud de que van a aprender de la respiración. Esta es la combinación ideal de humildad y confianza: un sentido de exploración, de regocijo al explorar. Habrá desafíos pero ustedes serán capaces de enfrentarlos. Tendrán que aprender cosas nuevas, y ustedes desean aprenderlas. Esta es la actitud ideal a traer. Cuando llegan a la respiración, ¿cómo es que se siente la respiración en el cuerpo realmente? Ajaan Lee da un montón de ejemplos de cómo pensar sobre la respiración: tipos diferentes de energía de la respiración en el cuerpo, niveles diferentes de energía de la respiración en el cuerpo, energía de la respiración subiendo, energía de la respiración bajando, energía que está dando vueltas, energía de la respiración que no se mueve pero que impregna todo. Todo esto está potencialmente allí. Es simplemente una cuestión de sensibilizarse y explorar, intentando diferentes maneras de respirar, intentando diferentes maneras de enfocarse, viendo lo que funciona. Cuando las cosas no están funcionando, aprendan a darse una charla motivacional. Para eso está la confianza. Al fin y al cabo el Buddha dijo que si este fuera un camino que los seres humanos no pudiesen seguir, no se los hubiera enseñado a los seres humanos. Bueno, ustedes son seres humanos, por lo tanto tienen los requisitos básicos. Tienen un cuerpo. Tienen una mente. Tienen una cualidad a la que el Buddha le llama la luminosidad de la mente. Esto quiere decir que la mente se puede observar a sí misma. Estarán observando no solamente la respiración, sino también la mente en su relación con la respiración—y eso, de hecho, será una parte importante de la práctica: observar la mente en acción. ¿Quién puede observar su mente mejor que ustedes mismos? Tienen un asiento en primera fila. Y están bastante familiarizados con las idas y venidas de la mente, pero se van a encontrar con que hay muchas más idas y venidas de lo que habían sospechado, sin embargo ahí están. Las van desenterrando al enfrentarse con diferentes problemas. Y mientras su actitud sea la de querer aprender, estarán felices de aprender, y lograrán bastante alegría al ir explorando, reuniendo las cualidades de humildad y confianza, juntas, de manera que estén bien ajustadas, de tal manera que conducen realmente al progreso. La humildad también tiene que ver con el darse cuenta de que no estamos aquí para estudiar un cuerpo de conocimientos, un entramado de palabras. Estamos aquí para aprender una habilidad. Y así como con cualquier habilidad, cuando recién se empieza, las cosas pueden no andar demasiado bien. Sin embargo mientras ustedes se den cuenta que esto es una habilidad que realmente desean aprender, querrán aprender de sus errores sin dejarse vencer por ellos. Así que observen sus acciones. Pueden comparar sus acciones. La idea de que la meditación requiere abandonar una mente que juzga, es una de las enseñanzas más destructivas que puedan imaginar. ¿De qué otra manera van a aprender si no pueden juzgar si una cosa es mejor que otra? Tal como dijo el Buddha, aprenden la cualidad del análisis de las cualidades, que es el factor de discernimiento para el despertar, comparar cosas. Cuando la mente actúa en base a este tipo de intención, explora ¿cuáles son los resultados? ¿Cuál es mejor? Esto es comparar, viendo cosas por pares. A medida que se van dando cuenta qué es mejor, ahí intentan otra cosa, y comparan los mejores resultados que obtuvieron hasta ese momento con lo nuevo. Encontrarán cosas que van a desechar, o algunas cosas que pondrán a un lado, diciéndose que ahora no son las apropiadas pero que tal vez puedan serles útiles más adelante. Así que exploran y comparan, exploran un poco más y comparan un poco más. Esta es una de las funciones de la atención consciente. Si solo son conscientes del momento presente, sin hacer ninguna referencia al pasado, no hay manera de que su discernimiento se vaya a desarrollar. Cuando meditan tratan de notar cuándo la mente se tranquilizó, ¿dónde están enfocados? ¿Cómo es la respiración? ¿Cómo mantienen eso? La próxima vez que mediten, traten de recordar todo eso y de recrear otra vez esas condiciones. Vean si pueden llevar la mente a estabilizarse cada vez más rápido. Aprendan a conocerla mejor. Es como el cocinero en la analogía del Buddha: hay un cocinero tonto que hace la comida para su maestro pero sin tomar nota realmente de lo que le gusta comer al maestro. No observa verdaderamente los signos que le muestran que el maestro está complacido o disgustado, por lo tanto el cocinero no obtendrá una gratificación. Es el cocinero que nota cuando el maestro toma esto, o elogia aquello, o come mucho de esto, y entonces cocina más de eso: ese es el cocinero que va a recibir una gratificación. De la misma manera, cuando uno medita, trata de notar con qué le gusta tranquilizarse a la mente. Entonces le provee eso. Al fin y al cabo, es su mente. Reciben ideas de los maestros, reciben ideas de los textos sobre lo que puede funcionar. Pero lo que realmente funcionará ahora para ustedes, durante esta sesión, es algo que solo ustedes pueden probar, solo ustedes pueden observar. Y es algo que realmente vale la pena ser estudiado. Después de todo, aquí estamos: queremos felicidad y sin embargo cuantas de nuestras acciones, cuantos de nuestros pensamientos, de nuestras palabras y actos crean sufrimiento. Estrés. Mal-estar. ¿Porqué es así? ¿Qué es lo que no conocemos de nuestra mente? Esa debería ser la pregunta más interesante que se pueden preguntar a si mismos. Y aquí tienen la oportunidad de aprender, de explorar, de averiguar cual es la respuesta. Por lo tanto, si abordan la práctica con la correcta combinación de humildad y confianza—es decir, la habilidad de anticipar que van a disfrutar con la exploración y que están deseando aprender todas las cosas que van a aprender, es así que su meditación está segura de progresar. Fuente: Bhikkhu, Thanissaro. “Humility & Confidence.” Evening Dhamma Talk 20 January 2020. dhammatalks.org. Extraído de https://www.dhammatalks.org/audio/evening/2020/200127-humilty-confidence.html. Obtenido 22 Julio 2024. Traducción de Margarita Huber, Julio 2024. Pido perdón por todo error u omisión que son de mi total responsabilidad.
Una fundación para el corazón
Hay un concepto del que hablan mucho los Ajaans llamado 'lak chai' en Thai, que literalmente significa un pilar para el corazón. Esto se relaciona con la forma de la ceremonia utilizada en Tailandia para establecer el primer pilar de una casa. Una vez que el pilar estaba establecido en su lugar todo lo demás dependía de él. Cuando el pilar estaba firmemente establecido, la casa estaría firmemente establecida también. Y en realidad esto se extendía a la construcción de ciudades. Cuando una nueva ciudad se iba a construir, se efectuaba una ceremonia para levantar el pilar, y se le hacía un altar, esperando que un buen espíritu llegaría. Incluso en Bangkok y en otras ciudades de Tailandia pueden encontrar este altar para el pilar, que se supone es la fundación de la ciudad. Entonces yo pienso que en inglés esto es 'una fundación para el corazón'. Y esto es la combinación de tres cosas: virtud, concentración y discernimiento, y las tres actúan juntas. Por supuesto que la virtud es que ustedes cumplen realmente los preceptos. Están convencidos de la necesidad de tener un comportamiento ejemplar, y están firmemente convencidos. Pero la convicción por sí sola no es suficiente, sino que debe estar complementada por los otros dos aspectos de la práctica, e idealmente la fundación para la mente es la entrada en la corriente: es ahí cuando la mente está realmente segura, realmente sólida. Pero trabajan en esa dirección con el triple entrenamiento. La concentración también es un elemento importante. Tener un buen lugar donde la mente puede reposarse. Un lugar en el que realmente hay un sentido de bienestar. Como dijo Buddha, si no tienen un lugar donde está ese sentido de bienestar que llega con el primer jhana o algo mejor que el primer jhana, la mente se va muy fácilmente a placeres no-hábiles. Ustedes tal vez pueden ver las desventajas de esos placeres, pero si no tienen una mejor fuente para esos placeres… retornarán simplemente a lo mismo. Es como saber que la comida chatarra es comida chatarra, pero no tienen nada mejor, entonces siguen comiendo comida chatarra. Así que la concentración que se dan a ustedes mismos es la comida sana para la mente. Tienen que conocer muy bien la respiración. Tienen que sentirse cómodos dentro de su propia piel. Tratar de desarrollar la concentración de forma que no sea fácilmente sacudida. Todo esto por supuesto requiere el discernimiento de la visión correcta. Ese discernimiento llega de muchas formas. Hay un discernimiento que llega al escuchar y al reflexionar, que es básicamente el discernimiento del estudio. Luego está el discernimiento de la práctica. Y como todos sabemos muy bien, el discernimiento de la práctica es el más importante de todos. Pero no debemos pasar por alto el discernimiento que llega por el estudio, porque establece el marco de referencia. Si nos manejamos con un marco de referencia equivocado, la práctica se hará mal. Es como tener un marco inapropiado para una foto, no tiene el tamaño, ni la forma adecuada, y entonces terminan cortando la foto para que se ajuste al marco. Es decir, llegamos a la práctica con un montón de ideas equivocadas que nos pueden desviar realmente. Estuve comunicándome con muchas personas que estaban convencidas que el objetivo de la práctica era el de realizar que no hay un Yo. Y que habían estado regañándose a sí mismas por seguir teniendo un sentido de Yo. Y entonces la pregunta por supuesto es, ¿si no hay un Yo qué es lo que está pasando realmente? Estas personas inventan ideas como que tienen que disolverse en el universo, tratando de no sentirse separados, pero se topan con que cuando están actuando no pueden disolverse en realidad. Y entonces caen con ideas como que si están actuando y haciendo elecciones se están alejando del verdadero Dharma. Lo cual no es el caso en absoluto. El verdadero Dharma es precisamente elegir, elegir lo hábil. Entonces, cuando tienen in-mente un marco de referencia de que estamos aquí para llegar al no-yo, tienen un problema. En realidad estudiamos para llegar al marco correcto. Recuerden que el Buddha estableció dos marcos como siendo los categóricos, es decir que son siempre verdaderos a todos los niveles. En otras palabras, que son verdaderos de forma universal, porque son siempre verdaderos, siempre beneficiosos, siempre oportunos. Uno es el marco que las acciones hábiles deben ser desarrolladas, y que las acciones no-hábiles deben ser abandonadas. El otro es el marco de las Cuatro Nobles Verdades. Todo lo que hacen en su práctica, es manteniéndolos como su marco de referencia. Por lo tanto asegúrense que los conocen realmente bien. Y así todo lo que hagan en la práctica se acomodará, no estará distorsionado, ni entorpecido. Hace unos años me pidieron de enseñar el rol del estudio en la práctica a personas que practican el mindfulness del tipo que dice que hay que aceptar cualquier cosa que aparezca. Y por supuesto que para ellos la pregunta que surgió fue: 'bueno, si esto es todo lo que es mindfulness, si esto es todo lo que la práctica es, entonces para qué necesitamos estudiar?' Y les dije que el propósito de la práctica es el de realizar que eso no es lo que la práctica es, que eso no es mindfulness. Mindfulness es mantener algo in-mente que tiene muchísimas funciones. Mantienen un marco de referencia particular in-mente, y luego tienen un fuerte sentido de lo que se debe y no se debe hacer dentro del contexto de ese marco de referencia. Y luego miran lo que está realmente pasando en su mente, y utilizan el marco de referencia para decidir qué van a hacer. Por lo tanto estudiamos para tener una mejor idea de lo que es hábil y lo que no es hábil, y ver qué técnicas funcionan, qué mantenemos y qué soltamos; cuándo debemos mantener, y cuándo debemos soltar. Porque esta enseñanza es estratégica. No es que el Buddha estableció una opinión particular que luego nosotros desciframos o tratamos de entender, y que cuando parece tener sentido y parece ser cierta entonces estamos satisfechos, sin haber llegado a la visión correcta. La visión correcta es parte del camino, e implica que los lleva más allá de la visión correcta. Implica que los lleva a actuar de una manera particular, y al actuar hábilmente van a lograr resultados. En palabras de Buddha el Dharma tiene lo que él llama un attha, una meta, un propósito. Por lo tanto la visión correcta tiene ese objetivo, lo cual quiere decir que tienen que tener una visión correcta sobre la visión correcta. De lo contrario van a tener una experiencia que los lleva a lo que escucharon sobre lo que es una experiencia de iluminación, y entonces se dicen: bueno, debe ser esto, y sin embargo estar lejos de la meta. Así que asegúrense de conocer todos los principios de esta fundación para la mente: la virtud, la concentración, y el discernimiento. Recordando que el discernimiento tiene muchas dimensiones. Estudiamos no por el estudio, sino por la práctica. Y si bien privilegiamos la práctica, no decimos que hay que ignorar el estudio. El estudio informa la práctica, y la práctica les da cada vez más una mejor idea de qué implica lo que estudiaron, y qué quiere decir. La concentración le da un buen cimiento al discernimiento, y el discernimiento guía la concentración. La virtud entrena vuestra mente en sati [atención conciente, disciplinada], lucidez alerta, fervor [sentido de urgencia], que son las cualidades que necesitan para alcanzar la concentración. Y al mismo tiempo que llevan la mente a una mayor concentración hay una sensación de bienestar dentro de uno, más profunda que las cosas del mundo que tienden a llevarlos a romper los preceptos. La concentración entonces desarrolla vuestra virtud. Los tres aspectos trabajan juntos, se fortalecen entre sí, y es cuando son fuertes que tienen realmente una fundación: ese es el pilar que constituye una fundación para el corazón. Fuente: Bhikkhu, Thanissaro. “A Foundation For The Heart,” 23 Sep 2020. Evening Dhamma Talks on dhammatalks.org. Audio extraído de https://www.dhammatalks.org/audio/evening/2020/200923-a-foundation-for-the-heart.html. Transcripción y traducción personal de Margarita Huber, Octubre 2020. Ultima revisión Feb. 2024. Todo error de comprensión o traducción es de mi total responsabilidad.
Factores para la entrada en la corriente
El Buddha describe cuatro factores para la entrada en la corriente, la primera degustación del despertar. Cuando ven la lista, se dan cuenta que hay factores básicos para cualquier práctica que sea seria. Así que ya sea que su meta sea la entrada en la corriente o no, es bueno conocer estos factores porque son la base de toda la práctica, cualquier tipo de práctica con la que quieran obtener resultados. El primer factor es asociarse con personas de integridad. ¿Cómo se pueden reconocer las personas con integridad? El Buddha nos da un par de tests. Uno requiere que pasen un tiempo con esa persona, de manera de ver a la persona en acción. Luego hacen dos preguntas. Observan: ¿Alguna vez, esa persona, le dice jamás a alguien de hacer algo que no sea lo más beneficioso para ella? Y el segundo test es, ¿declara esa persona saber cosas que en realidad no sabe? Si la persona pasa el test —en otras palabras, si la respuesta a ambas preguntas es No—esta podría ser una persona con integridad. Pero para conocer estas cualidades, tienen que tener ustedes mismos por lo menos un poco de integridad para poder reconocer la integridad en otras personas. Es por eso que el Buddha estableció sus requisitos para ser su estudiante: alguien que fuese honesto y observador. Tratan de ser observadores tanto de ustedes mismos como del maestro, y tratan de ser honestos con ustedes y con el maestro. En otras palabras, sea lo que sea que aparezca en su mente, cualquier problema que tengan, no se sienten avergonzados de hablar sobre ello. No declaran cosas que ustedes no han logrado. Por lo tanto tener algo de integridad es la base para reconocerla en otras personas. Es ese viejo principio de que las personas corruptas no pueden reconocer a las honestas porque están asumiendo que todos son corruptos. Se necesita alguien que es honesto para tener el sentido de quién es honesto allí afuera. Una vez que encuentran a alguien con integridad entonces tienen que escuchar el verdadero Dharma de esa persona. Y una vez más, el Buddha nos da algunos tests para reconocer el verdadero Dharma. El más importante era de ver, cuando lo practican, qué tipos de cualidades hace aparecer en su mente. Hace surgir codicia, aversión y delusión [confusión]? Entonces ahí hay algo que está mal. Buscan el Dharma que les da buenas razones para comportarse de manera hábil. Luego que han escuchado el Dharma, el siguiente factor es la atención apropiada. Aquí es cuando hay que poner mucho de su parte. La atención apropiada básicamente es observar las cosas en términos de las cuatro nobles verdades, cómo cualquier enseñanza que hayan aprendido del Dharma es aplicable al problema del sufrimiento en su vida: ¿dónde están sufriendo? Y ¿qué están haciendo que causa ese sufrimiento? Tomen nota de que la pregunta es: ¿qué están haciendo? No culpamos las cosas de afuera, o a las personas de afuera por nuestro sufrimiento. Buscamos la causa mirando dentro nuestro. Luego vemos qué es lo que podemos hacer para practicar de forma de abandonar la causa. Esta es siempre la pregunta que deberían plantear para cualquier enseñanza especial: ¿cómo se aplica esto para comprender el sufrimiento y ponerle un fin? Hay un pasaje donde el Buddha dice, « Todo lo que enseño es sufrimiento y el fin del sufrimiento. » Algunas personas dicen, « Oh ! eso no es así. El también enseña sobre los niveles de renacimiento, sobre el karma, y sobre muchas otras cosas. » Pero, por supuesto, todas estas cosas son pertinentes a la cuestión del sufrimiento. Tal como dijo, nacer es sufrimiento. Ahora bien, si hay solo una vida y ya la tuvieron, no habría entonces ninguna razón para hablar del sufrimiento. Pero el tema es que seguimos volviendo a nacer. Y hay todo tipo de niveles a los que podemos ir. Algunos son bastante horrendos. Algunos son bastante buenos pero no duran para siempre. Y es bueno saber esto. Es una buena motivación para la práctica. Tal como dijo el Buddha, todos los seres en todos lados, cualquiera sea el nivel en el que estén, están sujetos a envejecimiento, a enfermedad, y a la muerte. Piensen en eso: poco importa adónde vayan, cualquiera sea el nivel en el cosmos, va a haber envejecimiento, enfermedad y muerte. En algunos lugares es más sutil; en otros lugares es más evidente, pero siempre va a estar allí. El Buddha dice que cuando reflexionan sobre esto, hace surgir el camino. En otras palabras, aparece un sentido de samvega [urgencia]. Se dan cuenta que realmente quieren salir de todo esto, poco importa lo bueno que sea. Entonces cuando ven a alguien incluso aquí en el nivel humano, viviendo una vida realmente confortable con muchísima riqueza, no sienten celos de ellos. No dicen, « Oh ! Yo desearía tener lo que ellos tienen. » Se dan cuenta de que incluso si tuviesen eso, igual habría sufrimiento. Es así que todo lo que el Buddha enseñó es relevante a la cuestión de qué es sufrimiento, qué lo está causando, y qué es lo que ustedes pueden hacer para ponerle un fin. Y si miran todas sus enseñanzas desempeñando un rol que responde a estas cuestiones, comprenden entonces para qué son esas enseñanzas. El Buddha no estableció una cosmología solo por el hecho de tener una cosmología. No analizó el ansia solo porque era interesante. El análisis está allí para ayudarlos a comprender lo que está sucediendo en sus mentes en este momento que los está haciendo sufrir. La concepción del mundo está allí para impulsarlos a darse cuenta de que tienen que salir totalmente de las concepciones del mundo. Por lo tanto esa es la motivación para adoptar las enseñanzas y tomárselas realmente en serio, viendo cómo se aplican específicamente a este enorme problema dentro de ustedes: el sufrimiento que se están causando a sí mismos. Porque si no nos hubiésemos causado sufrimiento a nosotros mismos, no les estaríamos causando sufrimiento a otros. No estaríamos oprimiendo a otros. Después de todo vivimos en un mundo donde todos tienen que comer seres vivientes de algún tipo. Incluso si son solo plantas, tenemos que depender del trabajo de los agricultores que plantan las plantas. Y ser agricultor no es un trabajo placentero, no es una profesión fácil. Entonces se dan cuenta que este mundo en el que vivimos es solo comer, comer, comer. Esto es lo que nos define. Nos alimentamos tanto física como mentalmente. La pregunta entonces es: ¿Hay una salida? Cuando piensan en estos términos, da lugar a la aparición del des-apasionamiento, lo cual conduce al cuarto factor: practicar el Dharma de acuerdo con el Dharma. Tal como dicen los textos, eso quiere decir practicar en aras del des-apasionamiento. Eso también quiere decir que uno se inclina hacia el Dharma, y no que inclinamos el Dharma hacia lo que esté de acuerdo con lo que nos gusta y no con lo que no nos gusta. Se dan cuenta que el Dharma implica exigencias, es decir, estas cuatro nobles verdades implican tareas. Algunas de ellas requieren bastante trabajo, pero están dispuestos a poner el esfuerzo, porque quieren algo mejor que simplemente otro mundo adonde ir. Por lo tanto utilizan su comprensión de la visión correcta y la aplican a la mente, tratando de desarrollar la concentración, la atención conciente [sati], y todos los otros factores que necesitan para ver realmente en la mente con claridad. Utilizan su visión correcta para mirar todas las otras visiones que los sacarían fuera de allí, y aprenden a desarmarlas. Aprenden a ver todo lo que los podría arrancar fuera del camino como inconstante, estresante, no-yo, no digno de ser declarado. Y entonces toman todas las cosas que los sacarían fuera del camino y las ponen a un lado. La verdadera dificultad aparece cuando llegan al punto en el que también tienen que poner el camino a un lado. Incluso para quien entró en la corriente, tiene que haber un momento donde ustedes simplemente sueltan todo. Tomen el caso de Anathapindika, que era el tesorero en Savatthi y un hombre muy ocupado, pero que había entrado en la corriente. Una vuelta él había ido a visitar a un grupo de miembros de otras sectas que querían que él les dijera cuáles eran las visiones del Buddha. Y allí estaba él, un entrado-en-la-corriente, y que sin embargo dijo: « Yo no conozco realmente la totalidad de las visiones del Buddha.» [El grupo le dice:] « Pero, ¿y los monjes? ¿Qué piensan ellos? ¿Cuáles son sus visiones? » [Anathapindika responde:]« Bueno, yo no conozco la totalidad de sus visiones tampoco. » « ¿Qué piensan ustedes? ¿Cuáles son sus visiones? » « Me daría gusto contarles sobre mis visiones, pero primero cuéntenme ustedes cuáles son las suyas. » Entonces el grupo le da una lista de las grandes cuestiones de esa época: el mundo es eterno, el mundo no es eterno, es finito, es infinito, el cuerpo y la fuerza vital son la misma cosa, son algo separado; una persona iluminada después que muere existe o no existe, o ambas cosas, o ni una ni la otra. Estos eran los temas candentes de esa época. Luego de lo cual Anathapindika señala que si se aferran a cualquiera de esas cosas, esas cosas son inconstantes, estresantes, construidas, fabricadas. Las cosas que tienen esa naturaleza son estresantes, así que si se aferran a ellas, se van a estar aferrando al estrés. Luego ellos le preguntan, « ¿Cual es tu visión? » Y él responde, « Yo veo que cualquier cosa que sea fabricada no es digna de verse como yo o mío. » Y ellos le dicen, « En ese caso, si sostienes esa visión, tú también te estás aferrando al estrés. » Anathapindika responde: « ¡No! Yo utilizo esa visión para desarmar otras visiones y a esa también la desarmo. » La visión correcta es la única visión que puede trascenderse a sí misma de esta manera. Y es trascendiendo el camino que logran la entrada en la corriente. El camino en sí mismo es lo que los lleva allí, pero luego lo tienen que poner a un lado también. Si bien se sostienen con él por el momento, llega un punto en el que lo tienen que soltar también. Pero lo sueltan no porque les haya fallado sino porque les ha sido útil. La imagen que da el Buddha es la de una balsa cruzando el río. Necesitan la balsa para poder cruzar el río pero una vez que llegan al otro lado la dejan a un lado; no tienen que acarrearla por todos lados arriba de sus cabezas. Entonces estas son cosas en las que vale la pena reflexionar, independientemente de si están pensando en practicar para lograr la entrada en la corriente. Si están practicando solo para poner la mente en un buen estado, todo lo que se necesita son estas cuatro cualidades: asociarse con las personas correctas para escuchar el verdadero Dharma y tener buenos ejemplos para saber cómo se vive el Dharma. Luego utilizan la atención apropiada para aplicarla al gran problema en su vida: el sufrimiento que se están causando a ustedes mismos. Y serán rigurosos sobre cómo hacen esto. Se dan cuenta que realmente quieren ponerle un punto final al sufrimiento. Quieren, realmente, encontrar una felicidad que sea segura, por eso es que tienen cuidado de no caer en nada que sea menos que eso. Esta es la parte donde se vuelve a menudo muy duro, porque es muy fácil caer con otras cosas—« Es una linda práctica, me calma, evita que me vuelva loco/a en este loco mundo » — mucha gente se detendría ahí mismo. Pero hay algunas personas que se dan cuenta que hay más, algo mejor, y no se quieren conformar con la segunda opción. Esas son las personas que llegan lejos. Por supuesto, esto es una elección que hacemos. Y aquí el Buddha nos está dando las herramientas para poder hacer una buena elección. Fuente: Bhikkhu Thanissaro. « Factors For Stream Entry, » 10 Abril 2018. Evening Dhamma Talks en dhammatalks.org. https://www.dhammatalks.org/audio/evening/2018/180410-factors-for-stream-entry.html# Traducción personal de Margarita Huber, Abril 2024. Todo error u omisión es de mi total responsabilidad.
El poder del karma presente
Cuando el Buddha alcanzó su segundo conocimiento en la noche de su despertar, le dio respuesta a una importante pregunta. Él había visto en su primer conocimiento que la muerte era seguida por el renacimiento y que las personas pueden cambiar de una vida a la siguiente. Algunas personas en los tiempos de Buddha afirmaban que cualquier cosa que ustedes fueran durante esta vida, eso mismo serían en la vida siguiente: Que los animales continuarían siendo animales; las personas, personas; los brahmanes, brahmanes. Pero él vio que había cambiado, yendo de lo más alto a lo más bajo y luego de los más bajos a los más altos niveles del cosmos, y la pregunta que surgió fue: ¿Qué determina esos cambios? En el segundo conocimiento, se dio cuenta de que eran sus acciones. Pero recordó porqué había llegado a ese conocimiento. Muchas otras personas cuando llegaban allí se interesaban en la pregunta, « Qué es lo que se mantiene igual de una vida a la siguiente? ¿Quién o qué es lo que renace? » Y quedaban bloqueadas en ese punto. [El Buddha] se dio cuenta que la forma de escapar era la de mirar las acciones, y eso fue lo que miró muy minuciosamente. Tal como lo dijo más tarde, supo de gente que había visto que alguien había hecho el bien en una vida en particular y que luego renacían en un buen lugar; otros habían hecho daño y habían renacido en un mal lugar. Entonces concluyeron en una visión muy determinista en la que cualquier cosa que hicieras, buena o mala, iba a determinar dónde irías en la vida siguiente. Pero también había habido otras personas que habían visto lo opuesto: Alguien había hecho algo realmente bueno en esta vida pero luego iba a un mal lugar, y vice versa.Y esas personas eran las que decían que las acciones no tenían ningún poder. ¿Entonces quién estaba en lo correcto? Tuvo que mirar con una mayor minuciosidad aún, y se dio cuenta que en los casos en los que alguien había hecho daño y luego iba a una buena destinación, se debía o bien porque habían hecho un buen karma antes de eso, o un buen karma después de eso, o bien, en el momento de la muerte, habían desarrollado la visión correcta. De forma similar con lo opuesto: Alguien que había hecho algo bueno podía haber tenido un mal karma en el pasado, mal karma después de eso, o desarrollaban la visión incorrecta al morir y entonces esa persona iba a una mala destinación. Pero incluso en los casos donde la gente había hecho lo bueno e iba a una buena destinación, un solo acto de bondad no era suficiente. Tenía que ser apoyado por otras buenas acciones y por la visión correcta al morir. Lo mismo con personas que habían hecho algo dañino e iban a una mala destinación: La acción debía ser secundada por la visión incorrecta al morir. Eso le mostró el poder de las acciones presentes: que la actitud de la mente en un momento al morir contrarresta muchas otras cosas. No las borrará —un momento de visión correcta no borra las cosas negativas que ustedes hayan hecho en el pasado— pero les puede ayudar a evitar algunas de las consecuencias inmediatas de cosas negativas, y les abre la oportunidad a ustedes de practicar de forma que puedan ser como Angulimāla: Pueden lograr escapar a sus acciones negativas pasadas a través de vuestra práctica. Eso fue lo que inspiró al Buddha a mirar el momento presente en su tercer conocimiento, para ver cuáles son esas elecciones hechas en el momento presente que tienen tal poder. Es por eso que estamos mirando el momento presente ahora mismo. Para muchos de nosotros, el momento presente no parece tener mucho poder. Pero piensen un momento: Están sentados aquí y se pueden hacer los seres más absolutamente miserables o se pueden hacer muy felices, simplemente por la actitud que ustedes decidan adoptar. Si tienen hábitos que no son hábiles, pueden cambiar esos hábitos. Hay un elemento de libertad —existe ese elemento que le aporta algo totalmente nuevo al proceso, aquí mismo, ahora mismo. Entonces, ¿qué es lo que le están aportando? Traten de aportar la intención de comprender la mente, de comprender sus acciones. La mejor manera de hacer eso es aquietar la mente para que la mente pueda mirar y ver qué pueden hacer ustedes con los potenciales que están aquí. Hay un pasaje en el que el Buddha habla de los potenciales que hay para los diferentes factores para el despertar. No da muchos detalles. En algunos casos, dice, « Hay un potencial para el éxtasis,» o, « Hay un potencial para la ecuanimidad, » o, Un potencial para la quietud. » En algunos casos pueden descifrar cuales son gracias a otros pasajes en el Canon. Como el potencial para la quietud: traten de traer la mente a los establecimientos de la sati [atención correcta]. Pero en otros casos, depende de ustedes ver dónde están esos otros potenciales. Aún así, el hecho que les recuerde que están ahí: eso es importante. Eso los alerta sobre las posibilidades. Tienen que mantener eso en mente. Por lo tanto, incluso cuando sus aflicciones estén rugiendo en sus oídos revolviendo su estómago, no dejen que [las aflicciones] se queden con todo. Tienen el poder de hacer un cambio. ¿Hay algún lugar en ustedes en este instante donde haya ese potencial para la quietud? ¿En algún lugar de la mente? En algún lugar del cuerpo? A Ajaan Lee le gusta enfocarse en el lugar donde el diafragma se encuentra con el hueso del esternón. Por supuesto, eso está justo al lado del corazón, que tal vez esté latiendo fuerte, pero no es raro que haya un lugar calmo justo al lado de lugares activos. Pero, dondequiera que vean que hay una oportunidad para la quietud, vayan allí. Conocí a una mujer que una vez dijo que fuera cual fuere el lugar donde se enfocaba en el cuerpo para ser conciente de la respiración, parecía que le iba a entreverar la energía de la respiración, excepto un lugar, que era la base de la columna vertebral. Así que busquen ese lugar que esté calmo —hay un potencial allí— y luego pongan allí lo que el Buddha llama atención apropiada. En otras palabras, traten de ver dónde es que encaja en el esquema de las cuatro nobles verdades. ¿Qué está pasando en la mente? Hay cosas, dijo el Buddha, que tendrán que ver como inconstantes, estresantes, no-yo. Muchos de sus pensamientos son simplemente eso. Él dice, « Aprendan a verlos como extranjeros, como vacío, » para quitarles parte de su pesada realidad. Al mismo tiempo, querrán desarrollar los factores del camino. Entonces, ¿qué factores pueden ustedes armar en este momento? Mientras se puedan atener a la visión correcta, el potencial lo tienen allí mismo. Eso se convierte en una posibilidad potencial para la resolución correcta, la resolución correcta se convierte en la posibilidad para la correcta determinación; la correcta determinación se convierte en el potencial para la palabra correcta; y así con todo lo que sigue. Lo cual puede ser una de las razones por lo que el Buddha, cuando hablaba del poder de la mente al morir, se enfocaba en la visión correcta. Mientras se atengan a eso, están a salvo, porque eso los alertará sobre los buenos potenciales en la mente, o el hecho de que deberían enfocarse en los potenciales, y así ustedes no se rinden sin más. Porque eso es realmente algo muy triste: La mayoría de las personas, cuando están realmente agotadas — la vejez, la enfermedad y la muerte llegan y los tira abajo— se rinden. Ustedes tienen que confiar siempre que hay algo que pueden hacer. Hay un pasaje en el Canon cuando dos brahmanes ancianos que tienen 120 años van a ver al Buddha y dicen, « Usted sabe que nosotros nunca hicimos nada meritorio en nuestras vidas. » Y entonces el Buddha les dice, « Rápido, hagan algo meritorio. Den algo. Hagan algo. ¡No se quejen simplemente! » Los ajaans del bosque le dan mucha importancia a esto. No existe el Quejarse Correcto en el camino. Porque, ¿qué es quejarse? Básicamente es abandonar — diciendo, « Bueno, no hay nada que yo pueda hacer. Solo voy a sentarme aquí y a quejarme de lo que no me gusta. » Siempre hay una posibilidad en algún lugar. Traten de buscar qué tipo de bondad pueden encontrar en la mente, qué bondad pueden encontrar en el cuerpo, y ver qué pueden hacer para lograr lo máximo de ello. Los potenciales están ahí. Piensen en Ajaan Lee con la respiración. Él había aprendido un poco de la respiración cuando estuvo en la India, sobre las energías de la respiración en el cuerpo, pero fue cuando se sintió realmente mal que logró lo máximo de ellas. Estuvo en la jungla en el norte de Tailandia. Tuvo que caminar tres días para llegar al lugar donde iba a pasar el retiro de las Lluvias, y al poco tiempo de llegar al lugar le dio un paro cardíaco. No tenía medicamentos; no había médicos. La única forma que tuvo para poder sobrevivir fue la de recomponerse un poco para encontrar la fuerza de poder irse de allí caminando tres días otra vez, al final del retiro de las Lluvias. Y él lo cuenta recordando su versión de una historia de los comentarios sobre un hombre que estaba condenado a muerte, el hombre dice, « Cuando la gente muere, ¿dónde es que muere? Mueren exactamente en la respiración. » Así que se enfocó en la respiración. Y eso es básicamente lo que hizo Ajaan Lee. Si se iba a morir, era porque su respiración se acabaría. ¿Qué podía hacer para lograr lo máximo de ella? Terminó encontrando el método que hemos estado practicando: trabajando con las energías de la respiración. Fue capaz de recomponerse a sí mismo, y al final de las Lluvias fue capaz de salir caminando de la jungla. Así que la respiración puede no parecer prometedora —solo inspirar, espirar, inspirar, espirar. De hecho uno de sus condiscípulos ajaans lo cuestionó una vez sobre ello: « ¿Qué es lo que hay para ver en la respiración? No hay nada más que entrar y salir. ». Y, como le dijo Ajaan Lee, « Si eso es todo lo que ves, entonces eso es todo lo que hay. » Pero no es todo lo que hay, lo cual quiere decir que tienen que mirar otra vez. Si mantienen en la mente la posibilidad de que allí hay más, van a encontrar que sí hay más. No dejen que sus estrechas visiones los limiten. Tienen que aprender cómo salirse de ellas. Ese es uno de los misterios del momento presente: No todo en el momento presente está determinado por el pasado; tienen que hacer algún aporte de su mente en este momento. Vean el co-surgimiento dependiente: las intenciones del momento presente llegan antes que el contacto sensorial. Ahora bien, el contacto sensorial, como dijo el Buddha, es viejo karma que les está llegando. Por lo cual en realidad experimentan su karma presente antes de experimentar el karma pasado. Pero es tan poca la atención que le ponemos a eso —porque estamos más interesados en lo que nos está llegando por los sentidos— que no nos damos cuenta realmente de qué es lo que estamos aportando. Entonces, traten de tener una idea de qué es lo que están contribuyendo. Tienen ciertas nociones preconcebidas, tienen algunas percepciones, tienen algunas intenciones. Ventílenlas. Ábranse a ellas. Piensen en el Buddha en la noche de su despertar. Pudo haber seguido lo que todos los demás habían hecho con ese conocimiento, pero lo cuestionó desde un ángulo diferente. De alguna manera hizo la pregunta obvia —si la acción es lo que hace la diferencia, enfóquense entonces en la acción; si la forma con la que prestan atención es lo que hace la diferencia, enfóquense en la manera con que ustedes prestan atención. Traten de llegar a ver las triquiñuelas con las que la mente arma la experiencia, y verán que pueden armar algo realmente bueno con esas triquiñuelas: pueden armar el camino entero. Han estado fabricando su experiencia todo este tiempo hasta ahora; traten de fabricarlo de tal forma que encaje con los diferentes factores del camino. Y recuerden que la visión correcta no es simplemente ver las cosas en términos de las cuatro nobles verdades o de conocer sus tareas, sino que también es recordar que el propósito de todo esto es encontrar lo que no-muere. Esa es vuestra motivación. Es la correcta motivación lo que está implicado allí. Tal como el Buddha en la noche de su iluminación: fue porque mantuvo su motivación en coherencia con su motivación original —que era la de encontrar lo que no envejece, no se enferma, no muere — que consiguió ir más allá de la trampa en la que habían caído las otras personas que habían alcanzado ese conocimiento. De la misma manera, ustedes están aquí porque han estado sufriendo y quieren encontrar la salida. Estando convencidos de que hay una salida les abre la posibilidad. Si están convencidos de que no hay una salida, entonces ustedes no van a hacer nada. Están atrapados. Se están atrapando a ustedes mismos. Pero, si están convencidos de que hay una salida, les abre la posibilidad de que la van a encontrar. Hay mucha gente que ha salido antes que ustedes y que dicen que sí la hay. Así que está ahí para ser encontrada. Fuente: https://www.dhammatalks.org/audio/evening/2021/211006-the-power-of-present-karma.html Traducción personal de Margarita Huber, 23 de octubre 2021. Revisado 20 Abril 2024.